Tantas cosas por mi corazón a estas horas ... recuerdo
tu primera infancia. Una nena siempre activa. Muy inteligente. Los años lo han
demostrado con creces. Eres muy astuta y con muchas capacidades. Se vinieron,
rápidamente, tus primeras experiencias naturales de niña conociendo el mundo. Yo, por mi parte, también, asumiendo mi responsabilidad de padre. Siempre hubo una excelente
conexión entre los dos. Algo que le debemos a la genética y a mis locas ganas de
que llegaras al mundo. Siempre he relatado que, desde mi adolescencia, deseaba
tener una niña que se llamara Violeta. No sé muy bien por qué. Tu nombre te
signa e identifica como tal: fuerte, decidora y extrovertida.
Volviendo a la genética te pareces mucho a tu madre. De ella, la fuerza en tus razones que, muchas veces, te traicionan y hacen sufrir, sin embargo, rápidamente te incorporas a la razón. De mi (tu padre), es difícil decirlo a ciencia cierta; creo que, definitivamente, nos parecemos por el amor a la gimnasia y la gran capacidad de hacer buenos amigos. Esto se debe - pienso - a la locuacidad que tenemos de escucharlos. Todos queremos ser escuchados y, en esta sociedad egoísta e individualista, somos como sordos por la vida que tantean en la oscuridad, generalmente, haciendo daño. Tantas cosas que deseo decirte hija mía. Decirte, por ejemplo, que en estos años, en los que hemos vivido juntos, me haz hecho más persona. Me haz convertido en un padre y hombre con metas más claras. Eso te lo debo a ti. Entre tantas otras cosas.
Volviendo a la genética te pareces mucho a tu madre. De ella, la fuerza en tus razones que, muchas veces, te traicionan y hacen sufrir, sin embargo, rápidamente te incorporas a la razón. De mi (tu padre), es difícil decirlo a ciencia cierta; creo que, definitivamente, nos parecemos por el amor a la gimnasia y la gran capacidad de hacer buenos amigos. Esto se debe - pienso - a la locuacidad que tenemos de escucharlos. Todos queremos ser escuchados y, en esta sociedad egoísta e individualista, somos como sordos por la vida que tantean en la oscuridad, generalmente, haciendo daño. Tantas cosas que deseo decirte hija mía. Decirte, por ejemplo, que en estos años, en los que hemos vivido juntos, me haz hecho más persona. Me haz convertido en un padre y hombre con metas más claras. Eso te lo debo a ti. Entre tantas otras cosas.
Por ahora, la vida para ti está comenzando. Tus alas hoy se han desplegado. Son nuevas:
cuídalas. Hoy, más que nunca, te deben hacer eco y sentido Juan Salvador
Gaviota, libro que - premeditadamente - te regalé en Buenos Aires; y El Principito, (otro complot Bonaerense); textos que te
acompañarán para siempre.
Es
importante que sepas que tienes una bella familia que está apoyándote siempre.
Debes sacar provecho de ellos: son hermosos y el universo te los dejó a la mano
para que, con ellos crezcas, y vueles muy lejos. De ti depende una vida plena de
felicidades hija mía: haz lo correcto.
Un dato
importante. La psicología positiva dice que las personas felices son
más longevas, son más sanas y tienen más tolerancia al dolor; principios
fundamentales para enfrentar una vida compleja pero, por sobre todo:
hermosa.
Deseo
detenerme en este día. Un día que marca una etapa importante en tu vida y, por
supuesto, en la mía. Se cumplen los plazos. Desde ahora se sucederán enigmas
que deberás resolver con entereza y sabiduría. Tú, posees todas las
herramientas para lograr mucho; sólo depende de vos y tus circunstancias,
aprovecha al máximo cada minuto de tu vida para ser feliz.
Por mi
parte, te contaré que me preparé para este día. Elaboré diálogos y respuestas
ficticias en mi cabeza, sin embargo, nada de eso me sirve ahora. Como verás,
termino solo escribiendo frente al computador en mi trabajo a media noche
pensando en que ayer eras una niña (la que siempre serás en mi corazón) y hoy,
tu organismo se encarga de decirte que esto está comenzando. Este viaje lo
haremos juntos hasta que, nuevamente, la naturaleza se encargue de decir otra
cosa, sin embargo, seré yo el que estaré a tu lado para ayudarte cuando lo
necesites. No dudes nunca en mi compañía y comprensión. Vive con la verdad y
así verás que se logran muchas cosas. Mi verdad es que te amo hija mía.
Parece una locura que escriba estas cosas. Cualquiera pensaría en una
despedida. Sí, un poco de eso hay. Despedimos a la nena despreocupada. Enfrentamoos hoy a la nena responsable que, parece, eres.
Bienvenida
naturaleza,
bienvenida primavera,
bienvenida niña-mujer.
Vuela tan alto como puedas
para que la libertad te entregue
la felicidad que mereces.
Te amo
hija: siempre ...
