Porque te damos vida
Hoy, por primera vez te apareciste ante mis ojos, como un pequeño saquito de vida. Estabas ahí, simplemente, en el vientre de Mamá, esperando que el espacio vaya cediendo, esperando que los minutos pasen y te den forma. La verdad es que no me pude contener aquella sensación estomacal de nerviosismo, aquella sensación de no saber qué pensar realmente, de no saber qué sucede... en fin... estabas ahí simplemente imponiéndote de pequeña entre la vejiga y los demás órganos. Apareciste en la pantalla y en nuestras vidas.
Violeta, sí, Violeta debías siempre llamarte.
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